Battlefield 1: La guerra es el mundo y el mundo es la guerra

Battlefield 1: La guerra es el mundo y el mundo es la guerra

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Por muchos años Battlefield se plantó entre la élite de los shooter en primera persona innovando continuamente tanto en jugabilidad como en ambientación. Pasando por la segunda guerra mundial hasta conflictos futurísticos como en Battlefield 2142. Con esta nueva entrega el equipo sueco de DICE nos propone sumergirnos en el conflicto que cambió el mundo y la guerra para siempre, La gran guerra, o como nosotros la conocemos, la Primera Guerra Mundial.

Vamos por partes, Battlefield no es una franquicia que se destaque por sus campañas de un jugador, nunca pudo competir en este punto con títulos como Call of Duty y la trilogía Modern Warfare, que a más de uno le llegó al corazón. Su punto fuerte fue siempre su multijugador, pero en esta ocasión el equipo sueco al parecer escuchó las quejas de los usuarios que reclamaban un modo historia que no sea solo un simple tutorial (para probar las nuevas armas y mecánicas del juego) y luego saltar al campo de batalla del multijugador.

El planteamiento de este conflicto se tomó más por el lado humano, mostrándonos personajes frágiles y con miedo, dejando de lado a los personajes estereotipados al estilo Rambo, que generalmente protagonizan este tipo de juegos, y que no dudan en correr hacia el enemigo armados con una cuchara. Esta característica nos hace sentir más afinidad con los personajes y no dejamos de pensar en ¿qué haríamos nosotros en su situación? La idea de los guionistas es muy buena, pero pecan en no desarrollar un poco más las historias de cada personaje.

La campaña es lineal con algunos momentos de libertad en donde tenemos que investigar áreas abiertas y definir cómo resolver el problema que nos plantea la misión. Estos momentos son pocos, pero no están mal implementados y ayudan a la narrativa. Nos ponemos en la piel de 6 soldados en 6 frentes de combate diferentes, a pie y a bordo de distintos vehículos, aviones, tanques, dirigibles y, por primera vez en la franquicia, caballos de guerra, saltando de historia en historia recorriendo el continente europeo.

Se destacan los capítulos “A través del barro y la sangre” que cuenta las desventuras de Danny Edwards, un soldado inglés, la “Black Bess” un tanque Mark V y “Tormenta de acero”, el prólogo del juego donde nos ponemos en la piel de diferentes miembros del escuadrón Harlem Hellfighters y debemos defender nuestra posición ante una ofensiva alemana en Francia.

¿La historia es buena? ¿Es mala? Creo que en este caso queda a gusto a piacere de cada uno. La campaña es corta, en unas 5 horas se puede completar, uno de los puntos en contra ya que es una de las principales causas por las cuales algunos quizás se queden con ganas de más.

La emotividad de la historia nos deja momentos memorables, aunque no termina de cerrar el conjunto. Pero si no ves la hora de entrar a una partida online para empezar a amasijar, en el lugar más recóndito de un escenario, a un soldado del imperio alemán no deja de ser un buen tentempié para conocer las nuevas armas y mecánicas que este título nos propone.

El plato fuerte de la cuestión, como ya es sabido, es sin duda el multijugador en donde la franquicia nos tiene acostumbrados a momentos épicos y a horas y horas de diversión. El cambio tan marcado de época hace que el juego sea distinto a todos los juegos AAA que nos ofrece el mercado, no solo en lo que es la estética sino también en su jugabilidad. Nos encontramos con un armamento tosco, lento pero que nos da una gran sensación de poder, lamentablemente con muy poca variedad (ya se irá agregando nuevas armas con futuros DLC), y mucha diversión a la hora de usarlo. Olvídense de todos los artilugios que montábamos en nuestro armamento en Battlefield 4 (no menciono el Hardline porque vamos, ¿quién lo jugo?), ahora solo tenemos un par de aumentos, alguna que otra mira y listo, a arreglárselas como podamos en el campo de batalla.

Claro está que esta decisión se tomó en base al momento histórico en donde el juego se desarrolla, lejos de ser una mala decisión creo que iguala muchísimo a los jugadores en el campo donde lo que vale son tus habilidades con el mando y no tu mira telescópica infrarroja con conexión wifi.

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Por el lado de los modos contamos con los clásicos Asalto, tct, Dominación, el genial modo Conquista y 2 nuevos agregados: Paloma de guerra y Operaciones, siendo este último el que más se destaca. Una recreación de campañas de la primera guerra mundial con mapas conectados en donde hay 2 bandos, uno que defiende y otro que ataca, si los que defienden pierden terreno y no quedan sectores del mapa que defender la batalla pasa a un siguiente mapa donde las condiciones del terreno, ambientales o disposición de tropas pueden ser favorables para el equipo que acaba de perder y se de vuelta la tortilla.

En lo audiovisual podemos quedarnos más que satisfechos. Lo que se puede lograr con el motor Frostbite 3 en consolas es genial, la iluminación, las partículas, las texturas, los reflejos del agua o del barro, filtros de imagen, las distancias de dibujado, todo esto sumado hace que los entornos naturales sobresalgan a tal punto de quedarnos inmóviles apreciando el paisaje viendo todos los detalles del escenario.

Todo esto acompañado de efectos sonoros sobresaliente, algo que ya nos tienen acostumbrados en la saga. Las armas suenan de escándalo y hasta los sonidos de los casquillos que caen suenan diferente dependiendo del arma que estemos usando y la superficie en donde caigan. Pequeños detalles que en conjunto nos da una sensación de inmersión muy buena.

Battlefield 1 cumple en casi todos los puntos, flaqueando en la consigna off line. El cambio de época le jugó una buena pasada a esta saga; refrescando un poco lo visto en juegos bélicos de esta generación. El multijugador sigue haciendo las cosas sobresalientes, refrescando el online con 2 nuevos modos, que lejos de ser un relleno, vinieron para quedarse.

Da gusto que el equipo de DICE se halla arriesgado al irse a la primera guerra mundial pateando el tablero, alejándose totalmente de las ambientaciones fantásticas y futuristas que plantea la competencia. Por su parte los suecos lo hicieron y con grandes resultados, dejándonos un título que sin dudas apunta a ser uno de los mejores FPS del año.