Detroit: Become Human, tres historias oscuras de androides y múltiples finales

Detroit: Become Human, tres historias oscuras de androides y múltiples finales

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La serie de libros Elige tu propia Aventura (Choose your Own Adventure, en inglés), publicados por Editorial Atlántida a comienzos de la década del ochenta, marcó a los mayores de 30 años en el mundo de la literatura juvenil. En el texto, el lector toma decisiones sobre la forma de actuar de los personajes y modifica así el transcurso de la historia. Lejos de sus típicas encuadernaciones, los millennials y centennials tienen hoy la oportunidad de revivir parte de esa mística con el videojuego Detroit: Become Human, lanzado el 25 de mayo, en exclusivo para la consola Sony PlayStation 4.

La historia

El juego desarrollado por Quantic Dream está ambientado en la ciudad titular de Detroit, en el año 2039. El trabajo del estudio -creador de Beyond Two Souls y Heavy Rain, dos clásicos de la PS3, entre otros- resulta absolutamente impresionante desde lo visual, ya que supo destacar los rasgos característicos de una ciudad que se debate entre una revolución tecnológica y la decadencia social.

En ese contexto emerge una compañía llamada Cyberlife que provocó que un gran porcentaje de la fuerza de trabajo fuera reemplazada por androides. En este futuro se usan para casi todo, desde servicio doméstico hasta niñeras, soldados, músicos, jugadores de Fútbol Americano e incluso como prostitutas.

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Esto, lamentablemente, tuvo un precio. La inserción de los androides en el tejido social, como era de esperar, deparó la perdida de puestos de trabajo. Aquellas personas que no estaban en condiciones de ser reemplazados, sobrevivieron. No así los que cumplían tareas en los que los robots podrían tener un mejor rendimiento y un costo menor.

Esta situación provocó una tensión extrema entre parte de la población humana hacia los androides, vistos no solo como máquinas sin alma sino también como la causa de una amplia gama de problemas. El abuso es un lugar común y se fomenta la segregación. Sin embargo, algunos robots comienzan a fallar: sienten miedo, enojo y preocupación por su autopreservación. Así se presenta Detroit: Become Human en las primera horas de juego.

Los personajes

La historia sigue a tres androides diferentes. Kara es una asistente doméstica adquirida por un hombre golpeador y adicto a las drogas llamado Todd, que vive con su hija Alice a quien hace responsable de todas sus miserias. Por supuesto, su resentimiento contra los androides por haber perdido su trabajo terminará detonando el conflicto.

Por otro lado está Marcus, un androide que sirve como asistente de un artista llamado Carl, quien está interpretado por el conocido actor Lance Henriksen, y es muy popular en Detroit. Su amo es viejo y está enfermo, pero todavía se preocupa por su androide como si fuera su propio hijo. O incluso más que su propio hijo, una situación que expondrá al protagonista a un peligro extremo.

Mientras que Connor, un prototipo ultra avanzado diseñado con capacidades de investigación, tiene la misión de cazar a androides que comenzaron a tener signos de inestabilidad en su obediencia -los llamados divergentes-, y que causan preocupación en esta sociedad futurista. Su trabajo estará vinculado con un detective sumergido en el alcohol y una profunda depresión.

Al tratarse de una aventura interactiva, el fuerte de Detroit: Become Human está centrado en la narrativa. Por tanto, no se trata de un videojuego en el que nuestro progreso estará medido en nuestra puntería o los rivales que se nos cruzarán en el camino. Hay una serie de cosas que hay que tener en cuenta a la hora de jugar.

Ya desde el primer capítulo, el que se utilizó como material de promoción, el androide Connor debe evitar que un divergente convulsionado arroje a una pequeña niña desde la terraza de un rascacielo. ¿Acaso debería someterse a las demandas del perpetuador o tomar un arma y aniquilarlo sin importarle la vida del rehén? El jugador deberá tomar alguna de esas decisiones y en una fracción de segundos, para darle aún más emoción al juego.

Por todo esto, Detroit: Become Human demanda lucidez, reflejos y sensibilidad para sobrellevar los desafíos a los que se someterán los tres protagonistas. Así será a lo largo de 32 emocionantes capítulos que podrás jugar en más de una oportunidad, ya que cada partida tiene un nuevo y sorpresivo final.